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La siesta

Pocas cosas hay más españolas que la siesta. Algunos dicen que tiene que ver con el calor, otros con los horarios españoles. Sea cual sea el origen, las dos razones son igualmente válidas. Las analizamos a continuación. 

El calor

Cuando empieza la primavera, suele venir acompañada de calores, insoportables en los meses de verano. 

España es un país que en su mayoría vive de la agricultura y ganadería, que se lleva a cabo, principalmente en exterior. 

Esos meses de calor, con 40 grados a la sombra, es imposible estar a la intemperie. Por eso, muchos trabajadores del campo aprovechaban las horas de más calor, de 12 a 16, para descansar y retomar las fuerzas para seguir el duro trabajo. 

Te puedo decir de primera mano que en julio, en Cáceres, este año había una media de 40 grados a las 13 horas. Eso hace que no haya nadie por las calles. Las pocas personas que se atreven a salir es para remojarse en piscinas, pantanos o similares. 

Ya no se hace tanto por retomar fuerzas, pero sí para evitar ese calor imposible de sobrellevar si no es con un ventilador, aire acondicionado o un abanico, también muy español, dicho sea de paso. 

Los horarios

Es otra de las costumbres españolas que más sorprende a los visitantes, por eso la analizaremos en futuros posts, pero en España no llevamos los mismos horarios que en el resto del mundo.

¿El calor? ¿Los calores? ¿Cuál es correcto? Recuerda que puedes practicar con Haizea en cualquiera de nuestras clases prácticas.

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Las uvas de Nochevieja

Las tradiciones de finales de año son abundantes en diferentes países de todo el mundo. Los italianos, por ejemplo, cenan lentejas. Es una tradición que viene de la antigua Roma, donde los soldados llevaban lentejas en el cinturón la última noche del año para que se convirtieran en oro con el año nuevo. En Grecia las familias juegan a cartas o dados para llamar a la buena suerte.

En España hay una costumbre muy singular en nochevieja, que consiste en comer doce uvas, una con cada campanada. La tradición dice que si las comes correctamente te traerá suerte para todo ese año que entra.

Lo cierto es que hoy en día es más por tradición que por suerte o superstición, pero siempre queda la anécdota de quién no ha podido comérselas, quién se ha atragantado, a quién se le han juntado 6 uvas en la boca…

Inicios

A finales del siglo XIX el alcalde de Madrid puso una cuota para todo aquel que quisiera ir a recibir a los Reyes Magos. Los ciudadanos más pobres no podían permitírselo, y como protesta se reunieron en la Puerta del Sol con la intención de ridiculizar la costumbre de la burguesía de despedir el año comiendo uvas y champán.

Más de 100 años después la protesta se ha convertido en tradición, y todos los españoles, más o menos adinerados, nos reunimos en familia para despedir el año con una gran cena, y a espera de que, poco antes de las doce de la noche, en todos los canales de televisión retransmitan las campanadas desde esa misma Puerta del Sol de Madrid. Hay familias que cenan más pronto, hay familias que tardan más en cenar, pero durante esas doce campanadas todo se deja de lado para poder tomar esas doce uvas y brindar al terminar con una copa de champán para desear a los demás un feliz año nuevo.

Esta tradición ha dado paso a un refrán muy utilizado en España, cuando queremos meter prisa a alguien. ¿Sabes ya cuál es? Te esperamos en los comentarios…

Y recuerda que puedes hablar de este o cualquier otro tema que te interese en la clase práctica con Haizea.

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Vaquillas

Antes de que empiece el mal tiempo y siempre acompañado de una banda de música, las vaquillas son una de las tradiciones más conocidas y populares de España, sobre todo en el norte. Las más conocidas a nivel mundial son los sanfermines.

A diferencia de las corridas de toros, donde los animales acaban muertos en la arena, en estas fiestas populares se recorta a la vaquilla. Consiste en esquivar los cuernos de la vaca con saltos y quiebros laterales. Los encargados de realizar estos recortes, denominados recortadores, son los jóvenes del pueblo y de los pueblos de alrededor.

En muchos de los pueblos se improvisan recorridos por las calles principales hacia la plaza de toros, que suele situarse en la plaza del pueblo. Ponen vallas a lo largo del recorrido y de la propia plaza para que los asistentes puedan ver las vaquillas desde el vallado sin peligro. En las puertas y ventanas de las calles se instalan unos burladeros de madera para que las personas presentes puedan asomarse a ver pasar las vacas, pero sin el riesgo de que puedan meterse dentro.

Las vacas se sueltan durante unos minutos, y después se vuelve a llevar al corral junto con el resto. Si no va por voluntad propia, sacan un toro manso para que la guíe.

En España es muy común el concurso de recortadores. Además de los ya comentados quiebros y saltos, los recortadores tienen unos aros de metal que intentan poner y quitar en los cuernos de la vaca.

También hay pueblos donde, mientras unas vaquillas están siendo recortadas en la plaza, en la calle colindante sueltan a otras para que se paseen por dicha calle a modo de encierro de San Fermín.